►Encajes y composturas

Hablo… No hablo de relaciones. Ni de amor. Hablo de sueños y de palabras que crean mundos, de circuitos cerebrales que marcan tendencia, de miradas que nacen de un interior sentimental.

La música es otra forma de ese lenguaje. Energía que vibra, luz que se deshace, cuerpos que respiran al ritmo de un instante que no se repite. Un pulso que atraviesa la piel, una emoción que se enciende sin pedir permiso.

Tu mejor ropaje: tu personalidad. Nostálgicos ritmos de un suspiro delatador, soñadores fieles a sí mismos, buscando los clavos que crucificaron su cárcel, formando continuamente su propia condena.

En los conciertos todo eso se revela. Cicatrices sin matiz, fanáticos de la música, dulce enfermedad, placer y libertad lanzados a la permanencia de la cordura, a ediciones limitadas de un momento irrepetible.

La luz golpea, el sonido abraza, la presencia se vuelve ritual. Enloquecer y deambular entre las mil formas de acariciar el alma, nubes orgásmicas de sensaciones inmunes, universos que se abren en un segundo de electricidad.

Fantástica emoción de estar vivos.

Eso es la música!!!!!

 
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